La norma que rige
El corpus del Depósito de Pólizas de la CMF, recorrible como un grafo: cláusulas, coberturas y exclusiones reales de cada compañía, siempre en su versión vigente.
Para el corredor, la cartera es la obra de una vida. PIR la resguarda y la multiplica con tres cerebros: la norma CMF, el riesgo verdadero y tu propia cartera.
Solicitar acceso →

PIR es tu aliado para la gestión inteligente de tu cartera de clientes.
Para un corredor de seguros, la cartera es mucho más que un registro: es la obra de una vida. En ella habita el trabajo de años, la confianza de cada cliente y el fruto de cada mes. PIR existe para honrar ese patrimonio y multiplicarlo, resguardándolo en un sistema que ningún reclamo, ningún siniestro y ninguna auditoría podrán quebrantar.
En el núcleo de PIR conviven tres inteligencias que piensan al unísono. Una domina la normativa vigente de la CMF; otra comprende la naturaleza del riesgo; la tercera custodia, con celo, la cartera de cada corredor. Cuando llega la hora de aconsejar a un cliente, PIR no improvisa ni confía en la memoria: contrasta la norma que rige, el riesgo verdadero del negocio y aquello que el cliente ya tiene contratado, y solo entonces entrega una recomendación fundada. Su inteligencia artificial no viene a suplantar el criterio del corredor, sino a darle sustento.
El corpus del Depósito de Pólizas de la CMF, recorrible como un grafo: cláusulas, coberturas y exclusiones reales de cada compañía, siempre en su versión vigente.
Mercado, reaseguro y técnica de suscripción: la naturaleza de cada riesgo leída con criterio de los grandes corredores.
Cada póliza, propuesta y autorización inscrita al instante, versionada y sellada en el tiempo. El guardián del corretaje.
He aquí la distinción que más pesa en un mercado regulado: PIR no inventa. Cada código POL/CAD que propone proviene del Depósito de Pólizas de la CMF —más de diez mil nodos de normativa consultable—, y si una cobertura no figura en ese grafo, sencillamente no se menciona. El corredor abandona la corazonada y adopta el respaldo. Un score de riesgo de 0 a 100, el cálculo del PML, el deducible óptimo y la brecha de cobertura que escapa a la primera mirada: todo resuelto en segundos y cimentado en datos, no en recuerdos. PIR revela la distancia entre lo que el cliente posee y lo que su riesgo reclama, antes de que la revele el siniestro.
Diecisiete capacidades verificadas contra la plataforma real. Cada una con su traducción en simple: la frase que usarías en la mesa con tu cliente.
Carga masiva por Excel con plantilla oficial, validación de RUT y deduplicación automática de clientes y pólizas; lectura de pólizas en PDF con IA (extracción con nivel de confianza y confirmación del corredor antes de guardar) y carga manual.
Subes tu Excel o la póliza en PDF y PIR ordena todo: detecta RUT mal escritos, no duplica nada y te dice qué corregir. Tú solo revisas y confirmas.
Carga masiva por Excel con plantilla oficial, validación de RUT y deduplicación automática de clientes y pólizas; lectura de pólizas en PDF con IA (extracción con nivel de confianza y confirmación del corredor antes de guardar) y carga manual.
Subes tu Excel o la póliza en PDF y PIR ordena todo: detecta RUT mal escritos, no duplica nada y te dice qué corregir. Tú solo revisas y confirmas.
Una flota de agentes de IA trabaja sobre tu cartera real: analizan exposición, calculan primas, verifican la norma CMF y preparan cada renovación. Y siempre te piden confirmación antes de tocar un dato.
Mueve el cursor sobre la esfera: PIRI, la mascota de PIR, vive al centro de su propia esfera de Dyson. Así se ve el chat cuando el equipo trabaja para ti.
Del corredor que trabaja solo al área comercial de una compañía: PIR rinde distinto en cada silla. Encuentra la tuya.
Compites contra corredoras con equipos completos. Con PIR, el equipo eres tú más una flota de especialistas.
Equipo completo sin contratar a nadieEquipo completo sin contratar a nadie
Los agentes te dan el asesor, el actuario y el experto en normativa que un corredor solo nunca podría pagar.
De 3 a 5 días, a minutos
Subes la cartera y ese mismo día tienes análisis, oportunidades y cotización.
Calidad de gran corredora desde el día uno
Entregas informes de primer nivel con índices y respaldo CMF; te ves grande.
Cumplimiento sin abogado
El motor CMF verifica los códigos y pone los avisos legales solo.
Cero renovaciones perdidas
Alertas de vencimiento a 30, 60 y 90 días con el expediente listo para renovar.
Ingresos que estabas dejando pasar
El gap analysis te muestra qué venderle a cada cliente que ya tienes.
Tu oficina te sigue al celular
Consultas y cotizas desde WhatsApp en la calle o frente al cliente.
El tercero de estos cerebros, guardián de la cartera, obra como un expediente vivo. Cada póliza, cada propuesta y cada autorización quedan inscritas al instante, versionadas y selladas en el tiempo. Lo recomendado y lo contratado permanecen siempre a la vista, de modo que, cuando un cliente pregunte por qué, el corredor ya tendrá la respuesta fechada. Y el día en que la CMF solicite el expediente, bastará un clic para entregarlo, con trazabilidad y respaldo íntegros.
PIR, además, aprende. Su cerebro de riesgo se nutre de la sabiduría de los grandes corredores, del universo del reaseguro y de la Escuela de Seguros, y crece sin descanso mientras el corredor trabaja o reposa. Cada análisis realizado en la plataforma lo enriquece: PIR no solo trabaja para el corredor, aprende de él. Y todo ese saber —normativa, riesgo y cartera— puede recorrerse como un mapa vivo en tres dimensiones, lejos de las carpetas inertes de una planilla.
A los corretajes que crecen, PIR los acompaña en su crecimiento. Un usuario principal habilita cuantas cuentas necesite para sus colaboradores, y todo el equipo suscribe con el mismo cerebro: quien recién llega cotiza con la altura del experto. Un solo estándar de excelencia para toda la corredora.
Y porque el corredor habita su WhatsApp, allí también habita PIR. Sin instalar nada, sin aprender un sistema nuevo, sin una clave más que retener, el corredor le escribe como escribiría a cualquiera y recibe, en la palma de la mano, la norma, el riesgo y su cartera. Puede preguntar cuánto acumula de comisión en el mes, qué vence esta semana, el estado de una póliza, el detalle de sus cuotas o los datos de un cliente, y obtener respuesta al instante: aquella consulta que hoy responde con desasosiego, mañana la resolverá en tres segundos. Frente a su cliente, sin encender el computador, escribe, PIR responde y el negocio se cierra, con el aplomo de quien domina su riesgo. El agente de PIR no baja la cortina a las seis de la tarde ni descansa el domingo: acude cuando la oportunidad aparece.
Pero PIR no aguarda la pregunta: también se adelanta. Le recuerda al corredor, por WhatsApp, qué póliza está por vencer y qué cuota está por cobrarse, porque cada renovación olvidada es un cliente que parte y una comisión que se desvanece. Y del aviso a la acción no media cambio de aplicación alguno: junto al recordatorio viaja el enlace directo a la sección precisa que hay que atender.
Mientras la competencia adivina códigos y hurga en planillas, el corredor de PIR propone con el respaldo de la CMF, responde en el instante y no deja escapar una sola renovación. Ese es el corredor que viene: el que no trabaja en Excel ni inventa coberturas, sino que consulta tres cerebros. Y ese corredor puede serlo hoy.
Revisión conjunta de la cartera del corretaje, demostración de los motores deterministas y calibración del Comité de Agentes Expertos sobre casos reales del corredor. Sin presentación comercial.